REFLEXION SOBRE SUS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
6.-------------- ¿QUÉ PODEMOS APRENDER?
Que estas tendencias sean ciertas no significa que estén ya aseguradas, que crezcan, se expandan y se coordinen hasta triunfar. Nade es eso. Insistimos en que son tendencias porque son reversibles, porque pueden detenerse, estancarse y retroceder. Pueden ser derrotadas, aplastadas; pueden ser engañadas, confundidas, desorientadas, corrompidas y podridas por la burguesía y el reformismo que las encauza por la vía muerta del institucionalismo hasta hundirse en el cenagal colaboracionista. En oleadas anteriores de lucha ha sucedido esa mezcla de represión y/o integración colaboracionista. Sin profundizar en los paradigmas, sistemas y estrategias represivas que el capital ha aplicado en cada fase de lucha, hay que decir que la que ahora emerge se enfrenta a un sistema represivo -también integrador y asimilador- nuevo caracterizado el control y explotación flexibles y televigilancia generalizada, selectividad integradora y asimilacionista, marginación y exclusión de la disidencia, empleo de policía militarizada de intervención rápida y militarización social. Una victoria de este nuevo sistema es la desactivación de muchas ONGs que comenzaron con buenas intenciones y han acabado siendo cajas recaudadoras para partidos, chatarrerías de burócratas obsoletos e instrumentos de confusión y desorientación. Esta cuestión es importante porque nos permite conocer las dificultades que ya empezamos a sentir.
Teniendo esto muy en cuenta, vamos a proponer algunas reflexiones a modo de puntos de debate sobre lo que podemos aprender de las nuevas formas de lucha que empiezan a surgir en el capitalismo desarrollado, que es el que nosotros, euskaldunes, padecemos y combatimos.
6.1.- OTRA POLITIZACION DE LO SOCIAL.
Una característica de la globalización es el solapamiento entre producción y reproducción, pues la extracción de la plusvalía se refuerza con la expropiación del excedente global a sectores improductivos, como recién nacid@s, jóvemes, parad@s, jubilad@s, ancian@s, enferm@s terminales, etc. Excedente global como síntesis de capitales económicos, culturales, políticos, simbólicos, familiares, normativos, sexuales, afectivos, proyectivos, acumulados durante toda una vida de trabajo, o depositados e invertidos en un/una recién nacid@, y que la desrregulación vampiriza para acelerar la reproducción ampliada del capital. Así, la explotación se generaliza aunque no lo haga el salariado directo, y el indirecto sea sometido a fuertes recortes. La necesidad de responder a esa expropiación social pasa por ayudar a la autoorganización de cualquiera que inicie su praxis asociativa con una duda sobre la legitimidad y racionalidad de la expropiación que sufre. Esto plantea problemas organizativos, políticos y teóricos a la izquierda abertzale que son de un nivel superior a los de oleadas anteriores porque cada vez se generaliza más la expropiación social y las viejas organizaciones están pensadas para grados de explotación ya superados y menos complejos.
Pero ese esfuerzo apenas surtirá efectos si sigue atado a la forma anterior de hacer política de la izquierda abertzale. Sin extendernos ahora en las diferencias entre la anterior política de resistencia y la actual de construcción nacional, tema al que volveremos luego, sí debemos comprender que lo social ha de ser vivido bajo otra política que se caracteriza, de un lado, por llevar el problema del poder popular al centro de cualquier reivindicación. Lo social ya no tiene posibilidad alguna de crecer si no se autoorganiza con miras a construir poder alternativo. Existen ya a disposición de las gentes recursos informáticos y tecnológicos suficientes para avanzar en las autoorganizaciones correspondientes. De hecho, cada fase u oleada de luchas ha generado sus correspondientes sistemas autoorganizativos de poder popular basado en lo social, desde las comunas revolucionarias de mediados del siglo XIX, hasta los comités de base en fábricas, barrios, estudios, etc, actuales, pasando por los consejos, las asambleas y los soviets. Si se ha logrado en otras condiciones, como mínimo hay que intentarlo en ésta. Por otro lado, se caracteriza por su profundo e irrenunciable democraticismo de base, asociativo, popular, de género, obrero, socialista, en definitiva, independentista y socialista. De hecho, los poderes autoorganizados en comunas, comités, consejos, asambleas, soviets, etc, sólo han sobrevivido en la medida de su democraticismo radical y coherente.
6.2.- NUESTRAS DEBILIDADES Y FUERZAS.
En Euskal Herria también se practican con muy diferente intensidad las cinco tendencias, pero el nivel de implicación de la militancia abertzale es muy desigual de unas a otras. Por ejemplo, es generalmente débil en lo relacionado con la "ayuda mutua" social y popular, excepto en la lucha antirrepresiva, pero muy fuerte en el nivel de la lucha cultural e informativa. También es débil en la lucha por otro modelo europeo contrario al burgués, pero muy fuerte en el independentismo. Es fuerte en el paso a un sindicalismo nuevo, pero algo más débil en la extensión al resto del pueblo trabajador y de la sociedad en su conjunto de la lucha global contra la precariedad y explotación flexible. Dos razones explican estas diferencias como son, una, la lógica prioridad dada a los frentes de lucha más urgentes y vitales y, otra, el relativo agotamiento de modelos organizativos abertzales ante los cambios en profundidad causados por la multiplicación de las explotaciones y su flexibilización.
Entramos aquí en un universo plural para el que nosotros sólo podríamos ofrecer recetas muy subjetivas, pues deben ser los militantes implicados en esas luchas quienes resuelvan sus dificultades. Desde este escrito no se puede sino sugerir reflexiones generales que pueden ser tenidas en cuenta y criticadas por los directamente implicados en los temas, aunque sí vamos a intentar ofrecer alguna reflexión sobre el poder constituyente y sus relaciones con las prácticas actuales.
6.3.- HACIA UN PODER CONSTITUYENTE.
Hemos construído un entramado popular ágil, diversificado y hasta difuso en muchos momentos, capaz de autoorganizar multitud de actos, eventos, movilizaciones, fiestas, conmemoraciones...que se alimentan y a su vez vertebran a muchos colectivos, creando un círculo virtuoso de retroalimentación y expansión. Desde luego que esta capacidad popular es sometida a toda serie de presiones, chantajes y represiones, pero está ahí y tiende a crecer. Ahora bien, esta lección positiva no debe hacernos olvidar que la iniciativa popular en lo reivindicativo y festivo, aún no ha explorado con decisión otras áreas y problemáticas del universo de la "ayuda mutua" y de la producción y utilización liberadora de valores de uso simbólico-materiales. Es decir, nos falta todavía transformar esa fuerza defensiva -vital en períodos anteriores- en fuerza ofensiva creadora de poder constituyente desde el interior mismo de la autoorganización popular. Los pasos ciertos que estamos dando en la euskaldunización, en la unidad territorial, en la prensa e información, en la extensión del imaginario colectivo, en la investigación histórica vasca, en la creación de pensamiento propio euskaldun, etc, siendo importantísimos en sí mismos, son, o deben ser, el principio de una marcha imparable.
El poder constituyente es aquél que surge como efecto de la autoconstrucción colectiva de los sujetos implicados en su propia liberación. En este sentido, cualquier lucha lleva en sí su poder constituyente porque se constituye en y para ella misma, es autopoiética. Pero, siendo esto cierto, también lo es que existen escalas o niveles más amplios de reivindicaciones, y por tanto de otros poderes más abarcadores, más extensos. En última instancia, la constitución de un poder soberano vasco es la culminación sintética, central pero no substitutiva, del proceso en su totalidad. Las tesis arriba expuestas sobre la autoorganización de base valen para el poder constituyente, pero a una escala superior. Contradiciendo radical y antagónicamente a la jerarquía burguesa que establece cortes absolutos entre los niveles municipales, parlamentarios, ejecutivos, legislativos, etc, e igualmente a la versión más reaccionaria del poder burgués, la organicista y dictatorial, el poder constituyente se caracteriza por la horizontalidad de los flujos de comunicación, de los centros de poder democrático y de las prácticas democráticas de decisión.
6.4.- AUTOORGANIZACION Y TERRITORIALIDAD.
Debido a las especiales condiciones impuestas a nuestro pueblo aumentan las dificultades para extender los sistemas autoorganizados en redes y en movimientos, especialmente los de creatividad cultural e información crítica, por un lado, y de cohesión territorial y confluencia práctica de los movimientos populares y asociativos vascos, por otro. Difícilmente encontraremos en Europa un pueblo tan cuarteado y troceado internamente en evitación de su futura centralidad cohesionadora. El efectivo sistema de compartimentos estancos creados por los Estados español y francés, y admitidos por los regionalismos vascos, es en la actualidad uno de los obstáculos más serios a los avances en esas seis tendencias, y aunque las nuevas tecnologías pueden permitir grandes saltos, sin embargo se trate de un problema político de movilización de masas, es decir, de poder. Esta cuarta lección es tanto más importante ya que la compartimentación estanca impuesta va acompañada por una estrategia deliberada de dominación y sojuzgación cultural vasca por la cultura franco-española, lo que aumenta la carga y contenido político de las luchas analizadas.
Las identidades necesitan espacios para construirse, territorios materiales y simbólicos en los que echar raíces y, desde ellas, defenderse y relacionarse. Aunque no hayamos estudiado el papel de la emancipación nacional en las oleadas de lucha, porque no era el objetivo de este escrito, su realidad a lo largo de esas fases es incuestionable, y también lo es su interrelación con los espacios obreros, populares y sociales también construídos en esas luchas. Pero las contratendencias fuertes que el Capital está impulsando destruyen esos territorios siempre que pueden porque en ellos arraigan y crecen las libertades. Y de la misma manera en que existe una horizontalidad expansiva abarcadora entre los procesos constituyentes, también lo existe en la construcción de espacios y territorios liberados. Nos situamos, desde esta perspectiva, en una posición radicalmente antagónica con la burguesa que reduce la democracia al sistema de centralidad de la propiedad privada, mientras que desde nuestra perspectiva la democracia socialista es el instrumento de superación histórica de esa propiedad.
6.5.- INTERRELACION SELECTIVA DE LUCHAS.
Una experiencia común a las oleadas precedentes y a la actual es la interrelación selectiva de las formas de movilización y lucha. Interrelación selectiva que siempre depende del contexto, capacidad, decisión y opcionalidad de praxis históricamente condicionada, de modo que durante un período abarca todos los métodos de acción pero en otro período posterior los avances logrados aconsejan replegar a los cuarteles de invierno ciertos métodos para desarrollar todo el potencial acumulado en los restantes. Se produce así una selección de métodos y recursos que ahora impulsan en el nuevo período todas las fuerzas emancipadoras con más bríos. Pues bien, en este sentido, la experiencia vasca sostenida con altibajos desde la mitad de la década de los cuarenta con la primera huelga general de masas contra el franquismo, es enormemente rica y ha creado una especie de "habito colectivo" que, con sus dificultades, ha sabido soltar los más enrevesados nudos urdidos por el poder. En la actualidad, la selección en los métodos de lucha tiene más valor que antes al aumentar su efecto pedagógico positivo porque el proceso general se sustenta en una más amplia participación social.
Cada oleada o fase de lucha ha tenido su forma de interrelación dependiendo su ejercicio práctico de los debates internos, las posibilidades y la represión. La selección de las formas de lucha y su interrelación ha sido siempre un problema decisivo. Se puede hablar de una constante que recorre a todos los períodos, y es la de la dialéctica entre los fines y los medios. Por ejemplo, la historia de las formas de huelga, o de las conmemoraciones del 1º de Mayo, o del día de la mujer trabajadora, o de las relaciones entre el parlamentarismo y la acción directa de masas, o entre las luchas armadas y sabotajes obreros y las luchas políticas pedagógicas para los sectores menos concienciados, etc. Por la importancia de este asunto, la burguesía siempre ha presionado para que se olviden y se desconozcan esas experiencias. La historia de las luchas es también la historia por su recuerdo y actualización permanente. Una de las tareas básicas actuales es la de recuperar la historia de autodefensa de nuestro pueblo y sus métodos colectivos de decisión de las tácticas más convenientes en casa fase de su emancipación.
20 de Septiembre de 1999
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